Nilsa Fernández, la becaria del Estado que difunde el valor de las turberas de Cajamarca

Cajamarca, 23 de enero del 2020. En Alto Perú, un aislado y frío paraje a 3,900 msnm, ubicado en el distrito de Tumbadén, provincia de San Pablo (Cajamarca), más de 600 cuerpos de agua albergan en sus profundidades una de las más grandes reservas de carbono orgánico del Perú. Para demostrarlo, la ingeniera ambiental Nilsa Fernández Delgado recorrió durante dos años el territorio, recogiendo muestras y escrutándolas bajo estrictos controles científicos. Sus conclusiones hoy se suman a las iniciativas para proteger este ecosistema por su invaluable rol contra el cambio climático, así como por su capacidad de purificación del agua.

“Esta zona constituye un bofedal altoandino, que llamamos turberas. Estas ayudan a captar el carbono presente en la atmósfera, realizando un proceso opuesto al de emisiones de gases de efecto invernadero. También tienen gran capacidad para almacenar agua en época de lluvias y pueden retener metales pesados y otros elementos tóxicos, mejorando la calidad del agua”, explica Nilsa, quien gracias a su alto desempeño académico estudió becada por el Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación en la Universidad Privada del Norte (UPN), sede Cajamarca.

La investigación de Nilsa demostró que las concentraciones de carbono en Alto Perú varían entre los 87,81 Mg/ha y los 967,84 Mg/ha. Considerando que Alto Perú abarca unas 2,960 hectáreas, el equivalente a 2,740 canchas de fútbol, el valor ecológico de las turberas, absorbiendo carbono día tras día, se vuelve incalculable.

“Es por ello que los especialistas desalentamos cualquier intento por cultivar en el terreno, utilizarlo para la ganadería o cualquier otra actividad que no sea sostenible. Debido a su lejanía de áreas pobladas, actualmente esto es llevadero, pero sin la debida protección se corre el riesgo de afectar el entorno”, asegura.

Nacida en Cutervo, Nilsa es la tercera de cinco hermanos. Desde muy pequeña, observando el duro trabajo que realizaba su mamá Natividad Delgado para sostener ella sola a su familia, Nilsa encontró en los estudios una manera infalible para aliviarle las preocupaciones sobre su futuro. Así, cuando en el 2013 ganó el concurso Beca 18, el más emblemático del Estado peruano para estudios superiores, esta talentosa jovencita se prometió aprovechar al máximo la oportunidad y trabajar para mejorar la calidad de vida de su familia y su comunidad.

“Nilsa es sinónimo de responsabilidad, perseverancia, dedicación, esfuerzo y creatividad. Su investigación sobre las turberas de Alto Perú lo demuestra, y no solo a nivel académico, pues la preocupación por el medio ambiente, fundamentada y tangible, también demuestra qué clase de profesional es y cuánto puede aportar a Cajamarca”, opina Magda Velásquez Marín, coordinadora de la carrera de Ingeniería Ambiental de la UPN.

Para Nilsa, convertirse en un talento del Pronabec le abrió las puertas hacia una educación de calidad, sin preocuparse por posibles gastos que ni ella ni su mamá podrían asumir. Luego, al terminar sus estudios como una de las primeras de su promoción, ganadora del Premio Excelencia Académica 2018 de su universidad, las ofertas de empleo no le faltaron, eligiendo una en el campo de la instalación de geosintéticos en la región.

“Actualmente soy asistente de supervisión en el área de Seguridad y Salud Ocupacional. Me encargo de brindar soporte a los supervisores, y de hacer un seguimiento a los planes, elaborados para causar el menor impacto posible en las poblaciones y el medio ambiente”, cuenta Nilsa, quien espera ahorrar lo suficiente en los próximos años para abrir una consultora ambiental y continuar trabajando por la preservación de los recursos naturales.

#SoyTalentoPronabec

Nilsa Fernández Delgado, talento de Beca 18
Nilsa Fernández, becaria egresada de Beca 18

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